Qué es el perfeccionismo y cómo gestionarlo

por Maru Mutti

¡Qué tema el perfeccionismo! 

Toda mi vida me reconocí y me sigo reconociendo como una total perfeccionista

Antes, lo veía como algo positivo, como una de mis más grandes fortalezas e incluso, me enorgullecía decirlo en cada entrevista de trabajo o incluso en reuniones con amigos o familiares. 

Pero un día, puse los pies sobre la tierra y me sinceré conmigo misma. 

Mi perfeccionismo no me estaba ayudando tanto como yo creía, sino que más bien en muchísimas ocasiones no me permitía avanzar… fue entonces cuando entendí que el perfeccionismo es tanto una fortaleza como una debilidad de mi personalidad.

El perfeccionismo tiene sus cosas buenas… como el siempre querer dar lo mejor y más de vos mismo, como prestarle atención a cada detalle, como el comprometerse de lleno a lo que estás haciendo…. pero, a su vez, también puede tener muchas contras.

Justamente de esto es que quiero que hablemos hoy. 

No quiero sonar pesimista, pero sí creo necesario que puedas entender las consecuencias que tiene este lado negativo del perfeccionismo. 

Es que no solo afectan de manera directa a la salud física y mental, sino también afectan a los proyectos que tenemos, a las relaciones que mantenemos… 

En definitiva, cuando se vuelve incontrolable, el perfeccionismo afecta a cada área de nuestra vida

En lo que te quiero ayudar es en que puedas enfocarte en cómo olvidarte de la búsqueda del perfeccionismo, para que todo empiece a fluir de otra forma… o dicho en otras palabras, ¡para que dejes de complicarte la vida!


Antes de empezar, te invito también a escuchar el episodio de mi podcast “Un Viaje Hacia Vos” en el que reflexiono sobre este tema.

Lo primero que necesitás entender es qué es el perfeccionismo.

La RAE lo define así: “Tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”.

Yo creo que la definición es bastante clara, ¿o no? 

Entender qué justamente esto es el perfeccionismo puede ayudarte a ver la diferencia entre marcarte estándares altos para tus objetivos, y marcarte estándares poco realistas

Lo que nos pasa, a las personas perfeccionistas, es que si los objetivos no se cumplen de la forma en que queremos, no sentimos que los objetivos fallaron, sino que sentimos que los que fallamos somos nosotros, como personas.

“El perfeccionismo no es una búsqueda de lo mejor. Es una búsqueda de lo peor de nosotros mismos, la parte que nos dice que nada de lo que hagamos será lo suficientemente bueno.”

Julia Cameron

El perfeccionismo es un perfecto (valga la ironía) sinónimo de esa frase que dice “no todo lo que reluce es oro”. 

El perfeccionismo puede inspirarnos a hacer y ser lo mejor, pero si todos sabemos que la perfección no existe, entonces ¿a dónde nos está llevando ese camino?

¿Cómo saber si sos una persona perfeccionista o no? 

Algunos de los síntomas más frecuentes que te permiten identificar que el perfeccionismo se ha apoderado de tu vida son:

  • Miedo al fracaso
  • Procrastinación
  • Ansiedad o parálisis ante algunas tareas
  • Autoestima condicionada al resultado
  • Pesimismo
  • Insatisfacción
  • Comparación y autocrítica constante
  • Pensamiento extremo (el famoso “todo o nada”)
  • Dificultad para delegar
  • Pensamientos de insuficiencia

Si te reconocés en varios de los síntomas anteriores, probablemente seas una persona al menos un poco perfeccionista. 

No te preocupes, no tenés que sentirte mal ni mucho menos, si no tomar las cosas positivas que tiene ser una persona perfeccionista y estar atento para que las negativas no influyan en tu vida. 

El objetivo es que seas capaz de avanzar, aún sin encontrar la perfección.

“Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, gatea. Sin importar lo que hagas sigue avanzado hacia adelante.”

Martin Luther King Jr.

El gran problema de los perfeccionistas

La escritora Margaret Atwood una vez dijo, “Si hubiese esperado la perfección… nunca hubiese escrito una palabra”. Y esto es lo que nos pasa muchas veces a los perfeccionistas

Esperamos al momento perfecto, al lugar perfecto, al día perfecto, a la persona perfecta… nada de esto llegará jamás. 

Nunca el momento, el lugar, el día o la persona serán perfectos… la vida es demasiado corta para desperdiciarla esperando encontrarlos.

Los perfeccionistas muchas veces nos quedamos atascados en el camino por miedo. El miedo a no ser suficientes, a no saber lo necesario, el miedo constante a fracasar….

El problema es que el perfeccionismo se termina convirtiendo en un círculo vicioso, que empieza con la necesidad de hacer o tener o ser mejor la próxima vez, y termina con objetivos inalcanzables, que sólo logran frustración, ansiedad, depresión, tristeza y baja autoestima.

No podés que dejar que el perfeccionismo se interponga en tu camino. 

Es hora de cambiar la forma en que ves la realidad

qué es el perfeccionismo y cómo gestionarlo
Foto: Brett Jordan en Unsplash

Cómo dejar de lado el perfeccionismo (O al menos, cómo ser perfeccionista y realista al mismo tiempo).

  • Comenzá a cultivar la autocompasión 

Es importante que te tengas paciencia, que te perdones si las cosas no salen como querés, que aceptes que no podés saber o hacer todo solo. 

Reemplazá la crítica por la compasión. 

  • Cambiá la perspectiva 

No uses los errores para condenarte, aprovechá para entender como algo necesario para el crecimiento y el aprendizaje. 

  • Pedí ayuda

Si te sentís perdido y no sabés cómo hacer para avanzar, animate a ver un profesional que pueda ayudarte a encontrar la salida cuando te parece ver todas las puertas cerradas. 

Las terapias como el coaching, por ejemplo, pueden ser muy sanadoras.

  • Delegá 

Querer hacer todo solo es un mal común entre perfeccionistas. No es porque te encante tener la agenda llena y que el día no te alcance ni para respirar, sino porque te cuesta confiar en que alguien más va a hacer lo que necesitás con la misma “perfección” que vos. 

Llegó el momento de que entiendas que no es posible hacer todo solo, que eso no te lleva a ningún lado y que aprender a delegar es necesario. 

  • No tomes todas las responsabilidades

Ser una persona responsable está muy bien, ser una persona excesivamente responsable puede hacerte mucho daño. 

No es necesario que todo recaiga en vos, no es necesario que seas perfecto en cada situación (ni siquiera lo serás, por mucho que lo intentes, ya sabés que la perfección no existe)… 

No necesitás decir que sí a todo, es importante aprender a decir que no y priorizarte.

  • Reconocé tus logros

Acostumbráte a ver las cosas de forma positiva. Enfocáte en tus logros, en las relaciones que te hacen feliz, en los proyectos que has sacado adelante… en todo aquello que te demuestre que sos capaz, que sos suficiente, más allá de cualquier tipo de imperfección. 

Es necesario olvidarse que lo único que importa son los resultados, el proceso es tan o más importante que el final. 


Si piensas que eres demasiado pequeño como para hacer una diferencia, es que no has dormido nunca con un mosquito en la habitación.”

Proverbio africano

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El perfeccionismo y cómo puede estar afectándote en tu vida

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